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lunes, 3 de agosto de 2020

Me desperté en el hospital

Un muchacho se despierta en un hospital, mira a su alrededor y una niña que parece ser una paciente que está interna a su lado, le mira y sonríe. Él la mira y le pregunta qué hace él ahí. A lo que la niña le responde que no sabe, qué a él lo trajeron durmiendo y no se despertó sino hasta ahora.

El joven se da cuenta que ella se refiere a que él estaba inconsciente y prosigue a preguntarle el tiempo que estuvo dormido. A lo que ella respondió que desde hace 6 días. Y que unas personas vestidas de negro vinieron llorando al verlo. Agregó que eso la puso muy triste en su momento. El muchacho no entendía a lo que ella se refería y le dio las gracias por contarle esto.

Pero sintió curiosidad de que ella estuviera sola. No es muy común que a los niños internos les dejen sin un adulto cerca. Pasó a preguntarle por eso. A lo que ella respondió que sus padres la dejaron durmiendo y al otro día, cuando despertó, ya no estaban. Él muchacho se entendió que posiblemente estuvieran en temas de pagos de facturas y medicamentos. Porque ya que él recordó que tuvo esa experiencia con su hermana una vez y tuvo que dejarla de la misma manera por unas horas. Así que le animó a que espere un rato más que seguro vuelven.

Mientras decía estas palabras ella sonrió y le dijo que sí, que seguro. Por otra parte, él estaba extrañado del porqué él estaba ahí. No recordaba absolutamente nada. Solo una luz amarilla y luego todo oscuro.

Comenzó a sentir todo su cuerpo, parte por parte y notó que no tenía ningún hueso roto ni dolor en ninguna parte. Pero por la niña estar cerca de él no quiso quitarse la bata para ver si tenía cortadas o moretones. Asumió que estaba bien y decidió ponerse de pies lentamente mientras trataba de calentar físicamente para ver si tiene alguna limitación en su movilidad.

Mientras se ponía de pies y se quitaba la sábana sentía mucho frío, pero sin temblar. La niña se dio cuenta y le preguntó que si sentía frío, a lo que él asintió con la cabeza y ella le comentó que ella también siente el lugar un poco frío pero que ya se acostumbró. Que cuando lleguen sus padres quiere pedirles que les traigan otra sábana. Él sonrió y le dijo que ojalá y le traigan una a él también (obviamente en sarcasmo).

Comenzó a moverse haciendo algo de ejercicios cardiovásculares y vio que todo estaba en orden y no tenía limites de movilidad. Todo estaba bien. Entonces pensó que posiblemente lo trajeron porque se haya golpeado la cabeza y se haya desmayado, porque no recuerda ninguna situación de salud que le haga propenso a hacerlo con normalidad. También se preguntaba quienes de sus familiares o conocidos les habrán traído. En eso, decidió averiguar por él mismo, ya que habían pasado como 10 minutos y todavía ninguna enfermera había cruzado por la habitación.

El joven salió de la habitación y solo vio a otra joven que estaba llorando en el pasillo, sentada en el suelo tapando su rostro. Al él acercarse y preguntarle el porqué lloraba y si podía ayudarle, ella revela su rostro al mirarle y es su hermana. Quien queda en shock y deja de llorar al verle por el asombro. Luego de unos segundos sin decirse nada, tratando de asimilar la información, se dan un abrazo muy fuerte y él le pregunta sobre lo qué pasó y del porqué lloraba. Ella le miró y mientras volvía a sacar lágrimas le preguntaba que si él no recordaba nada. A lo que él afirmó no hacerlo. Ella pasó a explicarle.

Resulta que iban para el parque de Disney y cuando casi llegaban en una curva apareció un camión con luces muy altas y chocaron. Ella lo ultimo que hizo fue mirar como él se desmayaba y ella intentó ponerse de pies a buscar ayuda porque sus celulares no los encontraba. Después de eso, ella no recuerda lo que sucedió en el trayecto pero acabó aquí en el hospital. Al intentar hablar con los doctores y enfermeras y ellos no escucharle ni verle, se sintió sola y sin entender nada de lo que pasaba cayendo en angustia y en llanto, hasta que él apareció.

Mientras ella decía estas ultimas cosas, el hermano se angustiaba por ver que ella había sufrido por vivir todo de primera mano y tan consciente y sobre todo, el recordar ese accidente en los primeros segundos. Pero más aun, sintió un terrible temor y le dijo que esperara un segundo mientras volvía a la habitación a preguntarle a la niña que porqué ella estaba interna y que cuánto tiempo tienen sus padres que no volvían y al entrar a la habitación, ella estaba dormida. Él intentó levantarla pero no pudo. Al voltear sintió un gran escalofrío por ver que él mismo también estaba en su cama, durmiendo. Solo que sin respirar.

Salió corriendo de la habitación y le preguntó a su hermana donde estaba su ropa sucia y con sangre con la que terminaron en el accidente, a lo que ella respondió que no sabía, que cuando recobró la consciencia estaba con la bata y en una de las habitaciones con un señor mayor que estaba durmiendo. El hermano al escuchar esto, salió corriendo y encontró una doctora a la que le gritaba muy alto que por favor le dijera donde estaban y qué había pasado con él. Pero ella no le hacía caso y seguía en sus cosas.

Entonces decidió salir del hospital y al hacerlo, volteó a ver el nombre del mismo y con lagrimas en sus ojos, comenzó a llorar amargamente por darse cuenta que ese establecimiento no era un hospital... era una morgue.

miércoles, 1 de abril de 2020

Wanted (Se busca)



El Niño de los tenis 

Un niño estaba sentado en un parque, esperaba a su padre que le compraba un helado en la esquina. Viene un niño maloliente, sudado y cansado se sienta al lado. - Hola. Dice el que llegó. - Hola. Respondió el que ya estaba ahí desde el inicio. - Me gustan tus tenis, ¿Podrías hacer un acto de caridad y regalármelos por favor? Preguntó el que llegó. - Gracias, pero no te los daré ¿Por qué hueles así? Le preguntó el primero. - Ah, está bien. Huelo así porque no me bañé ayer. Respondió el niño. - Igual me gustan tus tenis. No los dejes romper, yo sin querer rompí los míos. Agrega. - Está bien, en verdad te los regalaría, pero no tengo otros aquí, tendría que ir a mi casa para poder conseguir los otros. - ¿Osea, que tienes más así de bonitos? Preguntó el ultimo que llegó. - Claro que sí ¿No tienes otros tu tampoco? Pregunta el primero mientras mira los tenis destrozados del niño maloliente. - No, solo tengo estos. Respondió con algo de tristeza mientras recordaba lo que poco que tiene en comparación a otros. - Creo que me voy. Agregó ya casi llorando. Se puso de pies y el que aun estaba sentado le dijo: "No tienes que llorar, si es lo único que tienes pues toma", mientras se terminaba de quitar los tenis sin desamarrar y con una sonrisa. El otro niño le agradeció y se los puso para irse corriendo a toda velocidad, sonriendo y diciendo adiós con la mano. Todo mientras el padre del primer niño, llegaba con el helado y le preguntaba: "¿Y dónde están tus tenis?".


Esto es lo que busco:
- Busco crear lazos personales con gente que viva, y si no vive, que al menos deje vivir. 

- Gente que aprenda y que sin darse cuenta enseñe lo que tiene para dar.

- Personas que sean "personas" y vean en los demás a otras personas más, no animales o maquinas.

- Amistades que compartan y no esperan a que se les pida para partir su pan.

- Pareja que con seguridad camine junto a mí, sea un apoyo y no un pollo al que se le tenga que proteger como si hubiera contratado a un perro guardian.

- Compañeros que nos entendamos, no tan solo en lo que trabajemos juntos, sino en lo escondan nuestras palabras.

- Familiar que le duela mis heridas, porque sabe que la sangre que sale de mí, también es suya.

- Un corazón fiel y amistoso, que no se aleje de mí en lo momentos de ataques. Más bien, que se sienta a mi lado cuando no deseo hablar de lo que me pasa.

- Discípulo atento, que no espere a abrir lo momentos de debate para cuestionar las cosas e interesarse ir más allá.

- Hermanos en fe que lleguen a casa y sin preguntar puedan entrar a mi habitación y tirarnos en la cama a hacer cuentos hasta dormirnos. Porque para los que te importan, los protocolos valen menos que la confianza.

- Vecino con caridad, que me de luz en mis días sin esperanzas y mis intentos fallidos.

- Reencuentros añorados, que me recuerden lo que es ser agraciado.

- Regalos únicos, que si son fabricados, encierre entre nosotros un recuerdo sin igual.

Todo eso busco, y más. Buscarlo y desearlo es muy simple, demostrar mi apertura y pedirlo es la parte que mucho otros no aceptan a mi manera ¿Por qué tengo que exigirle o reclamarle algo puro a las personas? Es igual que jugar un juego de dos y querer obligarle al otro a jugar... así no es divertido.

No tengo que pedir un bien ajeno y por ser ajeno debe de venir del otro, porque es suyo. Igual lo que en verdad se quiere dar se da a la buena, a la primera oportunidad y sin excusa alguna ¿Qué se pelea por lo que se quiere en esta vida? Claro que sí ¿Pero matarme buscando en los demás lo que no me quiere encontrar a mí? Nunca. Porque si desea brindarse, ¿Por qué se esconde? ¿Por qué sofocarme con seres mortales igual que yo? Ya estoy harto de eso. Si al final se lucha por lo que otros quieren quitarte y sacando sus espadas pelean para reclamarlo. Pero no se lucha por lo que el dueño original, desde un principio es quien te niega y no desea dar. No hay pelea ahí, no hay lucha, porque si se obtiene no es por ganártelo, no es por caridad de la persona, más bien, es robo de lo que no te pertenece; es por robartelo. Así no hay gozo, así no hay por qué alegrarse ¿Qué es posible el cambio de opinión de parte de la persona al insistir? Claro que sí. El niño de los tenis lo demostró al cambiar de decisión por tener mucha más información que le movió a ver otra cara de la moneda. Porque somos seres humanos y los seres humanos, con el tiempo y en él, cambiamos de opinión, por tener más información o por la falta de este. Pero al final, ese cambio de opinión no requiere de insistencia, solo necesita pensar un poco más sobre la necesidad que se intentó hacerse saber. Igual, yo también, soy un ser humano, yo también cambio de opinión.

¿Por el orgullo de la gente que no pide perdón tengo yo que suplicar o reiterar lo que ya no está en mí? No. Si ya he sacado de mi sistema los cariño y expresiones de cercanía fraterna las veces que mi fe y esperanza me hicieron convertirlo en actos concretos de caridad. Entonces, no tengo porque demostrar lo que hace tiempo he demostrado, porque ya no tengo qué; ya no tengo cómo; ya no tengo a quién demostrar nada. Porque yo ya me vi, yo ya me reconocí y me acepté. Y no necesito verme otra vez haciendo las mismas cosas por y para nadie.

Los humildes que saben que tienen que pedir disculpas, lo pedirán; los que saben que deben de agradecer, agradecerán; los que saben que necesitan algo de mi ser, se acercarán y lo solicitarán. Porque quien conoce quien escribe estas palabras, deberá de comprender, que mi deseo siempre es ir más allá, sin rencores ni asaltos. Todo a la buena, nada a la mala; mucho por caridad, menos por exigencia. ¿Acaso son ustedes vecinos cascarrabias, son mendigos o son amigos? Porque quien reclama cierra puertas, quien mendiga recibe sobras pero quien pide, recibirá. He pedido, quienes no deseen dar, no les importará saber que seguro serán otras personas las que den el lazo que les he pedido. Porque ninguna petición quedará sin ser atendida. Eso ténganlo por seguro. Muchas veces frustrándome por no recibir la atención de personas específicas, pero ya entendí que lo importante no es que sean las Personas XYZ, sino que Persona de por sí, ya es una variable.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Nunca sabemos suficiente



De esta vida aprendí, que la felicidad no es estar siempre alegre, que es un estado del alma que nace de la convicción de que no habrá ningún ser que te importe sufriendo injustamente. Que nadie te la da, eres tu quien la tomas. Y que por eso cuando alguien acepta ser feliz lo es verdaderamente, independientemente no logre manifestarlo como se lo imagine. Es feliz porque decide; es feliz porque al poder decidir demuestra que es libre y por ello, responsable de sus actos, con ello, de su propia vida.

Que las amistades son el aspecto que más añoro de la realidad de la vida. Pero que parte del proceso de madurar te lleva a entender que no todo lo que deseas debes de tenerlo en todo momento y con ello aprendes a priorizar y a darte cuenta si algo será para largo plazo o no. Aprendes incluso que debes de estar atento a las cosas que aparenten ser algo para rato. También, entiendes que otros también viven esa realidad y por eso también priorizan por deber más que por querer. Que por eso, quieres, pero no siempre podrás. Que el poder no es querer y el que algo esté fuera de tu alcance no hará que otros lo tomen así. A veces tus no puedo los demás lo ven como un no quiero disfrazado de no debo. Y cuando te llevas de ellos y fallas porque desde el inicio no debías, ni te socorren o te echan la culpa de que no diste todo para que sea realidad. Porque cuando te bañas te quitas el sudor, y no todos llegan a ver el sudor de tu esfuerzo, no el jadeo de tu cansancio, ni las cortadas de la espalda.
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Entendí que "cada cabeza es un mundo* y hasta una galaxia si así lo quieren. Pero que mientras más leyes naturales diferentes y opuestas a las de tu mundo posean los demás, nuestra comunicación y entendimiento será tan efectiva y clara como el de la humanidad con el de los extraterrestres... Simplemente "nula".

Que esto nos lleva a entender de una vez y por todas que nacimos en un mundo que ya existía, con sus leyes y parámetros, que sólo los verdaderos rebeldes quieren empezar todo con su nacimiento. Echando la vida de millones a la gente basura, pero irónicamente viviendo de sus legados. Diciendo que el mundo tiene que entenderles y no ellos entender al mundo. Que los demás crecieron en un ambiente y factores totalmente diferente al de cada uno de los seres restantes y por eso, cada experiencia y punto de vista es único, pero siempre estará regido por la huella de la humanidad. Que ninguna opinión es ridícula, porque nosotros pudimos ser aquellos que terminaríamos dando esa opinión. Que lo inconveniente no significa que sea inválido ni que es peor. Solo que hay una mejor solución y compartiendo nuestras experiencias podemos llegar a las que tanto anhelamos llegar.
He aprendido que las batallas no se ganan sólo, que mínimo debes de luchar por alguien más o luchar con alguien más para vencerlas. Pero que si luchas por ti, el enemigo eres tú mismo, simplemente será una pelea perdida.

En esta vida he aprendido muchas cosas. Y nada como aprender algo nuevo para saber que nunca supiste suficiente.

lunes, 1 de abril de 2019

La lección que me dió una bebé


Una vez, llegué a casa de mi abuela, mi tía estaba allá con su bebé. Supe que estaba en la cuna y cuando entré al cuarto, aun estaba dormida. Mientras, la miré un rato y la vi despertar. Me miró fijamente sin llorar y comencé a hacerle moriquetas. Por el cual, ella estaba sonriendo. Hace al rededor de 5 años de ese suceso. Pece al tiempo, aún lo recuerdo y algo que aprendí algo de lo que le llaman : "hacerle gracia".

Tal vez, no era mi deber hacerle moriquetas para hacerla sonreír, pero aproveché mi derecho a interactuar con otros, y yo mismo me di el deber de hacerlo. Usando mi "deber" para que otro viva su "derecho" (el de ser feliz, al menos por ese momento) sin que ella tenga que dar o hacer algo a cambio, es lo que lo hace "una gracia". Porque no fue mi obligación el haberlo echo, lo hizo porque fue mi voluntad darme el deber.


Por otro lado, tenemos un problema como seres humanos, y es el creer que todo nos cae por derecho (que algo o alguien tiene el deber de...a nosotros). Por eso, ni siquiera agradecemos cuando alguien nos hace algo que no tenía el deber legal o moral de hacer por nosotros dándonos un beneficio que podíamos perder sin su intervención. Y esta idea de que todo es por derecho, destruye nuestro sentido de agradecimiento, humildad, respeto y empatía por los que se sacrificaron por nosotros (un ejemplo de esto es nuestra falta intensa de patriotismo porque no nos sentimos agradecidos de la libertad que nos dejaron); por creer que todo lo puedo tener por derecho (muchas veces sin conocer ni nuestras leyes) y perder nuestro sentido de un humilde agradecimiento perdemos la noción de cuando algo es derecho y cuando es deber. A raíz de esto, no es verdad que porque se te haya dado todo gratuito en algún aspecto de tu vida, eso sea sinónimo de que tenías derecho a tenerlo en primera lugar. Más bien, estoy seguro que muchas de esas cosas, fueron derechos que otros tenían y que se dieron el deber de dártelo. Un ejemplo familiar en esto es cuando el auto de un padre se lo regalan al hijo. Ahí no se le da el vehículo por derecho sino por gracia. Disfruta las gracias que se te dan en la vida, pero no pierdas tu humildad y consciencia de que fue por gracia y por ello debería crecer tu sentido de agradecimiento.

Lo que también es verdad, es que detrás de el "poder tener derecho," está la "obligación a cumplir un deber" a causa de lo primero. Lo demás, es pura gracia. Dicho de otra forma, cuando tiene un derecho también se te está dando un deber. Stan Lee lo decía en Spiderman diciendo: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Igual que en un hospital: tenemos derecho a la atención médica siendo un paciente, pero tenemos el deber de esperar nuestro turno; tenemos derecho a poder hacer turismo interno, pero tenemos el deber de buscar los medios para movilizarnos a los lugares que deseamos ir. En ese último ejemplo, tomemos en cuenta que quien no tiene para cumplir su deber, tampoco hace ejercicio de su derecho (porque en ese caso no estará viajando). ¿Pero y si alguien nos lleva? ¿Y si nos becan el viaje y la movilización? ¿Si en el ejemplo del hospital nos dan el primer turno por estar con una herida de muerte? Eso es romper nuestro deber de esperar el turno. Pero como bien traté de aclarar anteriormente: "Gracia" le llaman a todo eso; "alguien te concedió la gracia de poder hacer eso sin tener que esperar".


La gracia es también cuando alguien te quita la necesidad de realizar un deber consiguiendo que solo tengas que vivir tu derecho, sin costo alguno. En el mejor de los casos, sin interés de que te devuelvan el favor por haberte da la gracia. Lo que sucedió con mi pequeña prima, es ejemplo de eso.

Que Dios no tenga el deber de intervenir en nuestras vidas por fallarle pero aún así lo haga para darnos la libertad del pecado original, hace de su acción la gracia de nuestra libertad del pecado. "...no están bajo la Ley sino bajo la gracia" [Romanos 6,14]. Eso es otro gran ejemplo de lo que es darle a otros lo que no se ganaron por merecerlo, porque sean las reglas o tu deber, sino porque tú quieres. Con el ejemplo de Cristo, que pasó haciendo el bien, tenía un corazón abierto a todos y denunciaba el mal anunciando la verdad, todos los que nos damos el derecho de profesarnos cristianos tenemos el deber de emularlo en nuestra realidad de vida, que es vivir dándose el derecho a amar (expresar actos de caridad a los demás). Obviamente, tratando de que no sea para cumplir el deber cristiano como si fuera una regla o mandato sino tratando de que sea cada vez más nuestro deseo, y que sea por la misma razón que Él: por gracia (por darnos el deber a nosotros mismos para alguien más, en este caso: Dios).

Así que en definitiva, usemos nuestros derechos, pero seamos lo suficientemente responsables para cumplir nuestro deber; demos las gracias a quienes nos hacen una gracia; deseemos dar acciones de gracias a los demás devolviendo "bien por bien". Eso motiva mucho a seguir extendiendo esa gracia ya que todos tenemos algo que dar que nadie más podrá darlo como nosotros. Y sobre todo, deseemos de todo corazón que el hacer acciones de gracia a los demás sea parte de nuestra persona.

Siempre personas nunca inpersonas.
#el_impopi

jueves, 21 de febrero de 2019

La posición en la que estás


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Estaba en una guagua de camino a mi casa. Yo estaba en el asiento que queda en la puerta, la cual estaba abierta y: "¡Atento! Que estás en una posición muy delicada. Quítate eso de los oidos (señalando los audiculares) y mantente alerta, que donde estás cualquier cosa puede pasar (refiriéndose a caerme)" escuché que me decía un señor de cabello largo, una vez cruzamos miradas y se aseguró que yo le atendiera.



Eso que me dijo fue muy curioso, no fue algo muy alarmante por la experiencia y seguridad con la que suelo sentarme (y esa vez no era la excepción), y tampoco lo consideré como algo de cuidado como él lo presentó con su expresión facial y su tono de voz en preocupación. De todos modos, le hice caso y me quité un audífono (realmente nisiquiera estaba escuchando nada), pero cada quien comparte lo que tiene para aportar, y ese señor compartía conmigo su preocupación por mi vida y el vivir una tragedia que entiende que puede evitar o al menos aportar un granito de arena para que disminuya la posibilidad de que ocurra. Eso se lo agradezco y lo hice en aquel momento. Deberíamos estar en disposición y con el valor de hablar con un desconocido, solo por desear verle mejor o al menos no verle peor.
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Actualmente estoy viviendo en un gran grupo de responsabilidades. Unas más relevantes que otras. Y en algunas soy el encargado de un grupo de personas. Eso que me dijo el señor en aquella guagua lo medite de igual forma no tan solo para ese momento, sino para toda una vida... En mi caso, para la mía.

¿Tengo claro que estoy en una posición peligrosa? ¿Peligrosa en qué sentido? En qué todo lo que suceda es responsabilidad mía, en que se disminuya o en el permitir que suceda por negligencia como líder. Estoy actualmente entre ser dejar cosas como están, cambiarlas o quitarlas. Tristemente, eso me hace cómplice de las cosas que desee ignorar o que por tener otras prioridades no las aborde en su momento o con la suficiente atino y astucia. A eso, se le agrega que entraré en las categorías de ser permisivo (dejar que pase todo), psicorigido(no dejar que pase nada sin mi consentimiento) o prudente (saber cuando dejar que las cosas caían solas, cuando controlar las cosas o incluso cuando esperar para actuar y tomar una posición ante un tema). Y todo esto, porque ahora el administrador y regulador de lo que entre o salga de ese grupo de personas, soy yo.

Resultado de imagen para un paso en falsoAquí entra el porqué de esa advertencia con mi posición actual. Es un llamado de "Cuidado!!!" de la vida para mí, el tomar en cuenta que lo que suceda muchos me harán culpable incluso de las cosas que no pueda evitar. Es un llamado de "Cuidado!!!" el que cada decisión que tome tiene un rango de efecto en más personas, mucho mayor al que tenía sin tener esta posición de responsabilidad y por eso si no tengo prudencia y no sé abstenerme, podría generar problemas colaterales con mis decisiones. Es un llamado de "Cuidado!!!" el que no debo de llevarme de lo que dicen o dirán, pero igual tengo que manejar la imagen que proyecto porque puede cerrar o abrir el corazón de muchos a lo que con tanto esfuerzo mis predecesores han logrado en mi posición. Es un llamado de "Cuidado!!!" al que todo lo que salga o entre departe del equipo que dirijo, la mayoría no se dará el tiempo de investigar el por qué y como sea se seguirá especulando las razones. Y debo de tener total cuidado con que malos propagandistas se den la tarea de decir lo que no es o agravar los echos  negativos. Porque tal vez no pueda evitarlo, pero el insistir en las aclaraciones mantendrá a los que confían en mis palabras, sabiendo la verdad completa y no una a medias.

Ya puedes ver todo lo que puede generar en mí un consejo o un comentario. Incluso, sea del todo cierto o en parte, o tal vez hasta sin aplicar en mi caso, para mí el simple hecho de que se comparta una información que pudo haberse callado y no decirse, me dice más de lo que crees. Y es algo que valoro totalmente. Espero, también puedas acojer este consejo que no quise tomar para mí solamente sino compartirlo con ustedes, que posiblemente también estás sentado/a en la orilla y tal vez no lo sabes.

LOS SUPER IDIOTAS III

Los Crocs En un acogedor y pequeño pueblo de Africa, unos sonidos chillantes despiertan a un niño a eso de las 6 de la mañana. Su padre entr...